La Cuenca del río Amazonas cubre 7,787,056 kilómetros cuadrados, o el 45% de la superficie terrestre de Sur América. El río Amazonas, junto con sus miles de afluentes, contiene el 20% del suministro de agua dulce en el mundo y en el habitan 2500 especies de peces, más que en todo el océano Atlántico. El bioma Amazónico, el cual esta compuesto de cientos de ecosistemas tropicales distintos, contiene la mitad de los bosques tropicales que aún le quedan a la Tierra, y alberga más del 25% de las especies animales y vegetales de mundo, haciéndolo una de las regiones más biodiversas del planeta.

Colombia tiene una superficie de selva de 476.400 km2, lo cual representa el 8,0% del total de área (Riaño Umbarila, 2003). Esta región se caracteriza por tener baja elevación y por tener una ubicación ecuatorial, lo cual hace que su clima sea generalmente uniforme. Al tratarse del ecosistema de bosque húmedo tropical, la precipitación es un elemento determinante en la caracterización de su clima (Riaño Umbarila, 2003). Se habla de una precipitación promedio anual de 2500 mm (Cifuentes, 1986), y se puede afirmar que la temperatura no presenta grandes variaciones durante el año. La media constante de esta es de 25,4 °C (gobernación del Amazonas y Universidad Nacional de Colombia, 1999 en Riaño Umbarila, 2003: 93).

La ciencia ha establecido la importancia del Amazonas para la regulacióndel clima global y se ha determinado que cumple importantes funciones en cuanto al secuestro de carbono y el mantenimiento de la conectividad biológica, la cual reduce la vulnerabilidad del ecosistema en cuanto a la estabilidad frente a eventos climátivos extremos. Ademas sirve de bomba biotica succionando humedad de los océanos hacia el continente y generando precipitación en todo el continente. El dosel reduce las tasas de erosión y produce nubes con albedo alto, las cuales reflejan la luz solar y por ende reducen la temperatura del planeta. El bosque húmedo del Amazonas ha sido reconocido como un ecosistema clave para la regulación del planeta como sistema, y se ha identificado tanto su vulnerabilidad como su resiliencia. En tiempos en que la humanidad está en búsqueda de estrategias contundentes para combatir el cambio climático y para mantener las condiciones del planeta que permiten nuestras diversas formas de vida, esta región es clave para dar respuesta a las amenazas a las que se enfrenta el planeta como un todo.